domingo, mayo 22, 2005

CONFESIONES DE UNA MENTE PELIGROSA

Lo admito. Cuando conozco a alguien, si hay algo que me atrae terriblemente (y temiblemente) es un "vuelo intelectual" bien desarrollado. Me resulta inadmisible estar con alguien que no lee y cuyo vocabulario es limitado. Automáticamente lo catalogo como chato, sin inquietudes, sin metas... y mi interés en esa persona se torna aspirativo (léase nulo). Puede ser alto, bajo, pelado, panzón, lindo o no tanto, pero el mantener una buena conversación y ese denotar intelectualoide ("me gusta leer, escribir, estudiar, investigar"... etc) producen un CLICK indescriptible e inexplicable en mi cabeza. Puntos a favor por doquier. Si se hace el enigmático, otro punto. Si se muestra desafiante, otro más. Y si encima es profesional...más puntos todavía. Máquina de sumar!!!
El problema (?) es que las veces que conocí personajes (hombres) de esta estirpe, en el fluir de la charla, han dejado entrever abiertamente que el "Combo" venía sin cajita feliz pero con sorpresita; y que ese CLICK me taró de tal manera que no lo pude admitir. Y así caí. Y así me fué. Porque en el "Combo" mencionado, venía a modo de postre, una personalidad un tanto compleja, rebuscada, y difícil de llevar. Parecería que el desarrollo intelectual fuera, en esos casos, inversamente proporcional a la capacidad de esos personajes para mantener relaciones interpersonales sanas, normales, coherentes y corrientes. Y lo que yo terminaba definiendo como "chasco" no era más que algo totalmente previsible desde el primer momento.
¿CULPABLE? 1 Sólo: YO.
No hay peor ciego que el que no quiere ver. O mejor dicho, uno no ve lo que no quiere ver.
Dicen que el Ser humano es el único animal que tropieza 2 veces con la misma piedra. Y debe ser así. Pero esta vez, me prometí a mí misma esquivarla.

(Sí. Son confesiones de una mente peligrosa para sí misma. Pero no tanto.)

viernes, mayo 20, 2005

CAEN

Innumerables gotas, cóncavo-convexas, rojo-vinosas, dolorosas, fulgurantes, húmedas, tibias, espesas, tangibles, concretas, ardientes, malolientes, indelebles, resistentes a cualquier tipo de compresión que evite su aflujo, teñidas, compuestas por agua y un sinnúmero de células desperdiciadas que vagan vaya uno a saber adónde...y caen; siguen cayendo pese a la resistencia que se les opone. Se desparraman por el piso, la alfombra, el alcohol que las vuelve aún más intolerables. Pero decididamente siguen su curso, se escapan de mi cuerpo, fluyen a través de mi piel, de mis poros y de mis entrañas. Me resisto. Me desgasto comprimiendo. Intentando que permanezcan en ese sitio al que pertenecen. Intentando que deliren dentro mío. Hasta que gano la batalla logrando que se amontonen y se unan entre sí.
Y de una vez por todas, dejen de marcarme lo imbécil que soy al tratar de quitarme con un simple bisturí las durezas que se formaron en mi pié (alias cayos) un jueves a las 12 de la noche.


(Y todo por atolondrada. Sí, soy la única culpable de mi desgracias...Y qué?)

miércoles, mayo 18, 2005

CÓDIGOS

Los personajes:
D: Muy amiga mía.
M1: Sale con D hace más de 1 año. Si bien no tienen una relación formal, se ven semanalmente y se llevan muy bien. Poca gente del entorno conoce esta relación.
M2: Amigo de M1 desde hace mil años, por lo cual sabe que D sale con M1 (su amigo). A su vez, trabaja con D. Vale aclarar que M2 está de novio hace como 4 años.
S: También trabaja con D y con M2. En su momento tuvo una historia con ella, y siempre hubo una ondita especial. Tal es así que en el laburo todos piensan que siguen viéndose y a nadie se le ocurriría meterse en el medio de ese (mal) supuesto affaire .

La historieta:
Se arma salida grupal el viernes . D no se enteró, salió a cenar con una amiga y se volvió a su casa. Aproximadamente a las 12 de la noche, M2 y otro compañero de trabajo llaman al celu a D y, como estaban a 2 cuadras de su casa, fueron para allá a tomar una birra. A eso de las 2 de la matina, emprendieron la retirada. Pasaron no más de 5 minuto y M2 le tocó el timbre a D. Ella, pensando que le había pasado algo, bajó a abrirle y... Sorpresa! M2 le empezó a tirar TODOS los perros en la puerta de la casa, intentó besarla, forcejeó, le dijo que quería pasar la noche ahí dando a entender que ella también se moría de ganas, y lo peor: cuando ella le preguntó qué le iba a decir a M1, el imbécil le contestó abiertamente que su amigo no tenía por qué enterarse.
Obviamente, bien rebotado, se retiró del recinto después de hacerle pasar a D un momento de mierda. M2, el amigo del pibe con el que sale hace 1 año, se la quiso voltear!

La pregunta del millón es: ¿Qué códigos manejan actualmente los tipos? Si es que manejan alguno...

lunes, mayo 16, 2005

AGENDAR!!!

DÍA: 28 DE MAYO
HORA:21 HS
LUGAR: "ACABAR" (Honduras y Bonpland, Palermo)
IDEA ORIGINAL: ALBUS Y LA QUE SUSCRIBE.
La ondita es juntarnos quienes nos leemos y comentamos diariamente (o semanalmente, mensualmente...as U want) con el fin de pasar un buen momento, divertirnos (mala onda abstenerse) y desvirtualizar un poco la cosa, vió?
Están invitados absolutamente TODOS: bloggers, no bloggers, comentaristas, hermanas/os de..., sobrinos/as de..., tías, perros, gatos, canarios, en fin.
Si se quieren enganchar, traten de confirmarme por mail (linkeado al costado) porque seré yo la encargada de reservar mesa. Si intentamos mandarnos de una no conseguimos mesa ni a ganchos.

Difundan el encuentro che, que cuanto más concurrida sea la cosa mejor.

sábado, mayo 14, 2005

BABY DON´T CRY

Me sorprende a mí misma el hecho de llevar ya más de 15 días sin derramar ni una lágrima sobre mis mejillas, mi boca, mis pechos, mis piernas, el piso del colectivo, la almohada, ni sobre ningún otro sitio del planeta. Por el momento, señoras y señores, les informo que he perdido mis lágrimas. Y no es que no las esté buscando; es más, creo que generalmente uno sabe bien dónde puede hallarlas; pero cierto es también que no las encuentro ni en lo más recóndito de mi conciente.
Deseo fervientemente que hayan encontrado un excelente escondite y que permanezcan allí, estáticas e inamovibles.
Disfruto del bienestar que me genera la ausencia de las mismas, y no me estremece en lo más mínimo pensar que pueda yo vivir sin ellas. No extraño su textura áspera, su humedad recorriendo mi piel, su gusto salado, ni la angustia generada por la incesante expulsión de esas gotas a través de mis conductos lagrimales.
¿A qué viene todo esto? A que, pese a mi ciclotimia, últimamente me siento bien. La autoflagelación y la autocompasión han dejado de ser mis hobbies. Prefiero, en los momentos de ocio, dedicarme a emanar sonrisas múltiples, a transmitir buen humor, a irradiar tranquilidad, a soñar esos sueños soñados, a seguir embalsamando recuerdos, y a dialogar en armonía conmigo misma.

No estoy en la cresta de la ola, pero tampoco está tan baja la marea como solía estar. Y si bien reconozco que esta sensación de bienestar no va a ser eterna, me gratifica caer en la cuenta de que nada externo está contribuyendo a la parcimonia que me acompaña.

Si en vez de estar sonriendo, estuviese llorando... Llovería sobre mojado.

Cuando se acuestan la razón y el deseo... Llueve sobre mojado.

domingo, mayo 08, 2005

RING...RING...

Divagando el sábado a la noche con una amiga, hemos caído en la cuenta que es común denominador en el sexo masculino de la especie Homo Sapiens, la casi-nula (por no decir nula) tendencia que tienen los hombres a discar nuestro teléfono. Actividad neuronal mediante, elaboramos algunas hipótesis a corroborar:
1- Una teoría es que el simple contacto de la piel del pabellón auricular con el / los tubos de teléfono les genere, de forma inmediata, una reacción urticariana (alérgica) con edema de glotis incluído. Esto sería desencadenado por la liberación de neurotransmisores ante el temido contacto piel / tubo.
2- Otra posibilidad es que al haber visto demasiadas películas de terror y ciencia ficción durante la niñez, teman a que un Alien con textura de Miki-Moco egrese a través de los orificios del aparato y les penetre el conducto auditivo interno, alcanzando luego el torrente sanguíneo, y los convierta así, repentinamente, en un desagradable ser de características gelatinosas.
3- Una tercera hipótesis es el "Miedo a lo desconocido". Al no existir Ser alguno a quien consultar sobre los resultados ejercidos por la simple acción de marcar 8 números en un teléfono, no tienen forma de averiguar sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo. Por lo tanto se guían por el principio del "Mejor ni probemos". Cuando nosotras debutamos, es clásica la pregunta: Che...Duele mucho? Naaaaa, un poquito nada más; y ahí nos decidimos. En el caso del teléfono NO es así, evidentemente no tiene a quién consultar sobre el tema.
4- Por otra parte consideramos probable el hecho de que, de tanto tocarse, se les acalambren los dedos y queden de esa forma imposibilitados para ejercer cualquier tipo de acción con los mismos. Unicamente cuando no se tocaron durante días y saben que discando nuestro número tienen acción asegurada, se animan (aunque temerosos) a pegarnos un llamadito.
5- Quizás ejerza cierta influencia el tema monetario. La situación económica de nuetro país lo amerita, y resulta elemental no pasarlo por alto. Una llamada por teléfono (ya sea a número fijo o celular), puede llegar a costarles 2 ó 3 pesos. Exactamente lo mismo que les cuesta comprar una cajita de 3 Prime. Y es más fehaciente que se echen 3 polvos comprando una caja de preservativos que llamándonos por teléfono.
6- La negación a alegrarnos el día, o bien la tarde, o bien la noche, puede estar determinada por la fobia a ciertas frases tales como: ¿Cuándo nos vemos? ¡Te extraño! ¿En qué estás pensando?; o simplemente la fobia al hecho de escuchar nuestra voz del otro lado del inanimado objeto que tienen en sus manos.
7- Demasiado gasto energético. Posiblemente queden extenuados luego de manipular el tubo (de teléfono) y discar los 8 numeritos. Para eso se van a jugar un fulbo y listo.

El tema es el siguiente. Cuando finalmente logren:
1- Darse cuenta que llamarnos NO les desencadena una reacción alérgica.
2- Corroborar que detrás de los agujeritos del tubo no existe Alien alguno.
3- Vencer el miedo a lo desconocido.
4- En lugar de tocarse, marcar nuestro número.
5- No ser tan agarrados con la guita y darse cuenta que un llamadito cuesta menos que un atado de puchos.
6- Lograr superar las fobias a lo que pueden llegar a escuchar, y
7- Comprobar que el gasto de energía generado por el llamado no es tan extenuante...

Es muy probable que marquen nuestro número y los atienda una voz masculina.

Call me, call me, baby baby call me now!

miércoles, mayo 04, 2005

¿No es hermoso? Posted by Hello