Y en cuanto a soñar despierta, siempre me consideré una soñadora, una Susanita cualquiera, que esté donde esté (ya sea en un bondi, en una plaza, hasta en el trabajo) levanta vuelo e imagina situaciones, personajes, lugares; y sueña...Sí, sueña despierta. Hace ya un tiempo di por perdida esa capacidad, considerada innata, de soñar, de volar, de inmiscuirme en una estratósfera muy mía, muy propia. Que me levanta y me tira en cuestión de segundos. Que me hace reir. Que me hace llorar. Que brota de mis instintos y me hace gritar de emoción, o de dolor. Que me eleva a una irrealidad fantasmal y me desciende a una realidad a veces aceptada, otras no. Una capacidad que quiero en mí porque logra contrastar de forma inigualable sentimientos y sensaciones disímiles de alegría / tristeza, felicidad /infelicidad, conformismo / disconformismo, y podría seguir enumerando más sensaciones y sentimientos. Pero basta con darme cuenta que aún preservo esa capacidad tan mía y tan propia. Que quizás la mantuve innerte pero no la perdí. Que me permite estar de pie, entera. Y sigo soñando...Y puedo ser feliz.
Frase célebre en boca del ex de una amiga, que había estado: “...Jugando al tennis con Norman enGalápagos” (El country....oppppiiiiooooo).
Sonará muy cool, muy cheto (como es él).
Pero para mí es una frase digna de convertirse en el nombre de una obra de Capusoto.
Y bue, en este mundo hay gente para todo.
PD: Nótese la alevosía que tenemos con mis amigas al defenestrar a los ex.
GraciasPIBApor mandarme la fotito...Acá estamos. No salió muy nítida por ignorancia mía (y el conchudo del Hello) así que para más detalles tengan a bien clickear sobre la foto.
En cuanto a soñar dormida, solía preguntarme por qué mecanismo nunca me acordaba de los sueños. Porqué mi inconsciente se los guardaba para sí sin dejarlos relucir y no los compartía con su propietaria, o sea, yo.
Últimamente me despierto con muchas imágenes oníricas en mi cabeza, muy vívidas, muy concientes...Sueño con precipicios, con persecuciones, con el trabajo, con personajes de mi pasado (sí, sí, ...como era de esperarse, mi ex, el que me partió la cabeza y me rompió el corazón, está bien incluído)...No sé si será por el momento que estoy atravesando pero, indefectiblemente, preferiría no soñar.
El tema a tratar es el siguiente:
Hace 8 meses, cuando me pusieron los aparatos, mi ortodoncista me hizo sacar un premolar que tenía destruído porque debajo del mismo yacía un premolar supernumerario. Tenía metida en la encía una muela de más que iba a ocupar el lugar de la pieza extirpada. La cuestión era que si en un tiempo no salía solita me la iban a tener que sacar para afuera operándome. De la operación zafé porque en unos meses ya se visualizaba la puntita y ahora me está saliendo sola. Esto significa que aún conservo la “fuerza eruptiva” necesaria para que, al igual que en plena etapa de dentición, me salgan las muelas.
Este proceso hace que me sienta como los infantes que transitan su etapa anal-oral mientras les salen los dientitos; o bien como los pre-adolescentes cuando cambian sus dientes de leche por los definitivos. Debo estar transitando una regresión hacia alguna de esas etapas, no sé muy bien hacia cual.
Por lo pronto me duelen las encías. Sí, me duele mucho y ultimamente tiendo a llevarme cosas a la boca en forma casi constante. Pensando en alternativas para calmar ese dolor o esa ansiedad /angustia oral se me ocurrió comprarme un mordillo o un chupete, como para satisfacer esa necesidad las 18 horas por día que estoy despierta. El tema es que con un mordillo (y casi 30 años) me vería un tanto ridícula, al igual que con un chupete, no? Y chupetes que se ajusten a mis necesidades son dif'iciles de encontrar.
Voy a empezar este post con una puteada: La concha de la putísima madre que me remil parió. Necesitaba descargarme y no puedo gritar porque se me arma con mis vecinos. Y sí, con esta boquita y estas manitos digo mamá, papá, amaso pan y varias cosas más.
Me doy cuenta que llegué al extremo del “No saber qué carajo quiero”. Y todo por culpa de mis 2 “YO”. Uno de mis “YO” no entiende al otro y viceversa, no se comprenden, no se acompañan, viven discutiendo, cada uno tergiversa las palabras a gusto y piaccere, uno quiere blanco y el otro negro, uno ama el mar y el otro la montaña, uno ama el verano y el otro el invierno Y así queda mi persona vagando en el medio. Tirando siempre hacia alguno de los 2 lados; tirando siempre mal.
Valga el actual ejemplo que motiva esta descarga y su meritoria mención.
Hace algunos meses uno de mis “YO” se quejaba habitualmente porque los hombres con los que salía eran indiferentes, fríos, pasaban días sin dar señales de vida, demostraban el interés justo y necesario como para que la cosa no se pudra; pero igual me metía hasta la manija y me la bancaba, aguantaba, justificaba...y llegué a pensar que eso no me servía. Pensaba que necesitaba al lado mío un tipo dulce, caballero, que sí me demostrara interés, que me regalara flores, que me llamara a diario manifestando sus ganas de estar conmigo, de verme... Pretencioso mi “YO”, No?
Y esa persona apareció. Y me hizo sentir espectacularmente bien, permitiéndome ver que los hombres como los que pensé que quería todavía existen...que es cuestión de encontrarlos. Y me llenó de llamados, de mimos, de flores y de momentos lindos.
Pero ese “YO” bueno y dulce se quedó dormido. Y se despertó mi otro “YO”. El que siempre tiene un pero para todo, el que siempre le encuentra el pelo al huevo, el insatisfecho, al que le gusta sufrir, al que le gustan las cosas difíciles, el que prioriza lo intelectual por sobre lo sentimental, el masoquista, el conejo que se la pasa corriendo la zanahoria inalcanzable. El que terminó por impedir ó imposibilitar sentirme plena, satisfecha y feliz con esa persona. El que quizás por miedo, o vaya uno a saber porqué, prefirió no seguir jugando fichas y apostar a algo que seguramente valía la pena. Ojalá me equivoque en esta evaluación, pero lo dudo. Mi intuición femenina me dice que sí, que seguramente valía la pena.
Ante la disyuntiva, por no querer jugar con fuego, por no querer lastimarme ni lastimar a nadie, me fui al mazo. Lo que realmente espero es no arrepentirme. Finalmente todo tiene su porqué. Las cosas se dan solas, forzándolas no se llega a ninguna parte.
En definitiva: Quería lo que no tenía. Tuve lo que quería. Y no lo supe / pude querer. Y ahora....No sé qué quiero!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AYYYYYYYYYYYYY!!!!!!!!!!!!!!!
ASÍ ES... ME HAN DICHO UNA VEZ QUE SOY COMO UNA"BARBIE DEL SUBDESARROLLO". ¿QUÉ ME HABRÁN QUERIDO DECIR? ¿FUÉ ALGO IRÓNICO? ¿ALGO EXPLÍCITO? ¿LO TENDRÍA QUE HABER MATADO AHÍ MISMO? ¿O NO? NO SÉ...PERO ME ACUERDO DE LA SITUACIÓN Y ME MUERO DE RISA. NUNCA ME HABÍANDESCOLOCADO CON UN COMENTARIO TAN DESCORCENTANTE.
ESTE AGOBIANTE, PENETRANTE E INSOPORTABLE CALOR ME LLEVA A PENSAR QUE EN VERANO, MÁS ALLÁ DE LA COMPAÑÍA, ME IRÍA A UN TELO TODAS LAS NOCHES CON TAL DE DORMIR CON AIRE ACONDICIONADO. LÁSTIMA QUE, SEGÚN ME DIJERON, A UNA PERSONA SOLA NO LA DEJAN ENTRAR; Y DORMIR TODAS LAS NOCHES ACOMPAÑADA SERÍA PARA MI, EN ESTE MOMENTO, UN TANTO EXCESIVO.
Colgada como pocas veces, me congeló la noticia ayer a las 4 de la tarde.
Un fin de año de mierda.
Un comienzo de año de mierda.
La angustia y la bronca me erizan la piel.
175 chicos muertos. Un lugar que voló, destruyó 175 familias y se llevó consigo un sinnúmero de sueños, de proyectos, de expectativas.
Todo por una espeluznante oligofrenia social, por imbecilidad suprema, por irresponsabilidad, por egoísmo, por ambición.
Siento un “Deja Vu” de lo sucedido hace 12 años en Kheyvis, cuando, al igual que ahora, perdí gente conocida. Siento impotencia, quiero llorar y las lágrimas intentan caer. Pero las contengo, tengo que seguir.
Y estoy en la guardia y sigue entrando gente buscando desaparecidos.
Y siguen entrando chicos de no más de 20 años, con los ojos vidriosos, con las miradas perdidas, contando lo que vivieron hace menos de 48 horas.
Traen en sus cabezas imágenes imposibles de evadir, indelebles. No puedo hacer más que escuchar. Y siento que las palabras sobran.
Me gustaría saber hasta cuándo vamos a seguir siendo víctimas de este tipo de situaciones evitables. Qué estamos esperando para que algo cambie. Dónde están el raciocinio, la inteligencia y la conciencia que nos diferencian del resto de las especies.
Lo único que deseo en este momento, es paz.
Si en vez de 5 faltaran 2...Cambiaría algo? Será cuestión de probar. Igualmente, este peso, es un peso pesado. Así soy; ni tan simple ni tan rebuscada, ciclotímica, soñadora...Un peso de 95 centavos.